Un plan
saludable de vida incluye, necesariamente, un moderado consumo de cafeína. El
café forma parte de la dieta de millones de personas en el mundo, y en el
desayuno nos ayuda a encarar las obligaciones del día. Pero beber en exceso
esta infusión puede pagarse caro. El sistema óseo es uno de los más afectados,
debido al debilitamiento de los huesos del cuerpo.
Por otro
lado, el alto consumo de café acaba por ocasionar un constante nivel de
ansiedad, dificultades para concentrarse intelectualmente o una sensación de
hiperactividad o aceleramiento interno. El descanso también se ve afectado. El
hábito regular de consumir cafeína produce además dependencia y adicción.
Las personas
que siguen una dieta para perder peso deben dejar de lado el café, que impide
el adelgazamiento buscado. La salud bucal también se beneficia, ya que las
altas cantidades de cafeína producen caries en dientes y muelas.

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